Las clínicas veterinarias tienen una ventaja regulatoria frente a la sanidad humana: los datos del animal no son datos personales. Pero los del propietario sí — y ahí está el RGPD. La buena noticia: el retorno de la IA está en lo operativo. Lo vemos con osFoundry y dgm. Casos típicos o posibles; esto no es asesoramiento legal.
El marco: el dato del propietario, no el del animal
- Datos del animal: no son datos personales; la salud animal no es categoría especial.
- Datos del propietario: nombre, contacto, pagos → sujetos al RGPD; la clínica es responsable del tratamiento (AEPD).
- Uso de IA de terceros con datos del cliente = encargo de tratamiento (contrato art. 28 RGPD).
Casos de uso (con revisión)
- Agenda y recordatorios (vacunas, revisiones, desparasitaciones).
- Atención al cliente y presupuestos.
- Documentación e historiales.
Dónde encaja osFoundry
osFoundry es una capa de orquestación agnóstica con residencia UE o autoalojamiento y modelo UE como Mistral. Lee La automatización de procesos con IA: guía práctica.
Cómo te ayuda dgm
dgm monta el marco (protección del dato del propietario, contrato de encargado) sobre tus flujos. La clínica es responsable del tratamiento de esos datos. Un diagnóstico de 399 € define el alcance; la implementación es de 3.999 €/mes, sin coste por usuario.